La Historia de esos días

La Historia de esos días

La historia de esos días

26 de septiembre de 2016

La estructura de las reformas


La estructura de las reformas 

Gustavo Esteva 

La estructura de las reformas

La naturaleza de  las "reformas estructurales" fue clara desde el principio y se ha vuelto cada vez más evidente, pero aún se le disimula. No se ve, por ejemplo, que implican necesariamente guerra y resistencia, como acaban de recordar los zapatistas y el CNI…

Se reforma la estructura de la propiedad y la distribución. Se convierte en propiedad privada cuanto es de propiedad pública, social o comunal, y con ese y otros dispositivos aumenta la parte del producto social que va a los capitalistas y los ricos, y se reduce la que va a la gente. Es una gigantesca operación de despojo. Se le ha llamado extractivismo: el minero, el financiero, el urbano. No se ha hablado del extractivismo laboral y de servicios. Se despoja a los trabajadores y a la gente en general de empleos, salarios, pensiones, prestaciones y servicios gratuitos: educación, salud, vialidad, transporte…

Para impulsar las reformas se usa tanto como se puede la persuasión y manipulación mediática. Cuando eso no basta, se recurre a cooptación y corrupción. Como tampoco eso es suficiente, se practica el ejercicio autoritario. Empieza con mecanismos sigilosos, como negociaciones secretas o cambios legales discretos; culmina con la destrucción del estado de derecho y la violencia de la fuerza pública o de fuerzas paramilitares o "criminales". Sólo así se puede practicar a fondo el despojo que resisten quienes defienden no sólo bienes, tierras y territorios sino la vida misma. Por eso las reformas son a la vez guerra y resistencia.

En México, la operación empezó con Miguel de la Madrid, cuyo golpe de Estado incruento el día que tomó posesión desplazó a la vieja clase política e instaló en su lugar a la tecnocracia que controla desde entonces los aparatos estatales. El esquema tomó vuelo con Salinas y no ha cesado; a Peña sólo le toca llevarlo a término.

Se declaró la guerra cuando Miguel de la Madrid anunció en 1983 que un millón de campesinos dejaban de tener acceso al crédito oficial. Esta fase culminó cuando Salinas abrió al capital las tierras ejidales y comunales hasta entonces inalienables, mediante reformas constitucionales que concertó con todas las organizaciones campesinas y todos los partidos políticos. Salinas pudo malbaratar los bienes públicos sin demasiada resistencia porque repartió parte del producto en programas "sociales" diseñados por el Banco Mundial. Son programas que aquí, como en todas partes, cumplen funciones de control, individualización, clientelismo y contrainsurgencia; pretenden compensar el despojo y la destrucción sistemática de capacidades autónomas de subsistir con rentas miserables en efectivo o en especie que generan perversas dependencias.

En esta guerra se privatizaron bancos, industrias, servicios: lo que era bien público, para la acumulación social, genera ahora ganancia privada.

Algunas "privatizaciones" convierten en negocio funciones públicas. Llegó ya a México la del sistema carcelario. En Estados Unidos, corporaciones privadas construyen las cárceles y las administran y luego convierten a los prisioneros en trabajadores semiesclavos para producir lo mismo pollos fritos que vegetales orgánicos, con empresas como Whole Foods y Kentucky Fried Chicken. Hacia allá vamos.

La más perversa de las "privatizaciones" es la que traslada a la gente costos cotidianos que asumía el gobierno. Servicios públicos que fueron producto de prolongada lucha social y cuya gratuidad se consagró constitucionalmente serán ahora pagados por la gente. Es ese el corazón de la llamada reforma educativa, por ejemplo, aún más que el despojo de derechos de los maestros: los padres y los pueblos pagarán lo que había ya dejado de ser realmente gratuito.

Las reducciones presupuestales para 2017 forman parte de la guerra. Profundizan el despojo; reducen la parte de la gente y aumentan la que irá al capital, a los ricos y sus cómplices. De eso se trata arriba, aquí y en todas partes. Lo que destaca en México es la increíble incompetencia, corrupción y criminalidad de las autoridades, de la tecnocracia que desde 1982 controla el aparato gubernamental y lo pone al servicio del capital con la cínica complicidad de los partidos políticos. No es sólo que las "reformas estructurales" hayan sido aprobadas con el Pacto por México; es que los partidos, todos, siguen la lógica dominante, y no hay uno solo que se declare hostil al capital y proponga detener la guerra.

El frenesí de despojo ha afectado a amplias capas de la población, pero los más gravemente afectados han sido campesinos, pueblos indios y mujeres. Son ellas y ellos quienes libran hoy las principales batallas y mantienen la más decidida resistencia.

En las guerras no hay neutralidad posible. Com­batientes y colaboracionistas están en uno de los bandos. Afortunadamente, la resistencia se extiende. Los pueblos indios, en el principal frente de batalla, encuentran cada vez más aliados… que se articulan con los maestros en lucha y con innumerables pueblos, comunidades y grupos que han decidido detener el despojo, organizarse en sus propios espacios y enfrentar juntos el horror.

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18 de septiembre de 2016

Aumenta en países de la OCDE el gasto de las familias para universidad

Aumenta en países de la OCDE el gasto de las familias para universidad 

Laura Poy Solano 

Aumenta en países de la OCDE el gasto de las familias para universidad■ Sólo 6.9% de las personas de 25 a 34 años tienen estudios superiores, informa

En los países miembros de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) se incrementó, entre 2008 y 2013, el gasto que las familias destinaron a la educación universitaria de sus hijos, pues se estima que 30 por ciento de los recursos para este sector provienen de fuentes privadas.

A esto se suma que en ese periodo el gasto privado total para educación aumentó 14 por ciento en promedio para los países integrantes de la organización, lo que incluye a México. Destaca que un porcentaje "relativamente elevado" del gasto para los estudios en nuestro país "proviene de fuentes privadas, en particular de los hogares".

Detalló que de primaria a bachillerato los recursos privados representan 17 por ciento del gasto, lo que ubica a México en el segundo lugar, después de Chile, y muy por encima del promedio de la OCDE, que es de 9 por ciento, mientras en educación superior 32 por ciento proviene de fuentes privadas, que en su totalidad se origina en los hogares, frente a una media de los países miembros de 21 por ciento.

De acuerdo con el Panorama de la Educación 2016 sobre el estado de los sistemas de enseñanza de los 35 países que integran la organización, y en esta ocasión de 11 naciones asociadas –entre ellas Argentina, Brasil, China, Arabia Saudita, Colombia, Costa Rica, India e Indonesia–, advierte que "el gasto por estudiante en términos reales fue 8 por ciento más alto en 2013, en comparación con 2008", pero aclaró que en ese mismo periodo el desembolso de parte de alumnos y familias también aumentó.

Agrega que "si bien algunos países han creado mecanismos de financiamiento que otorgan a más alumnos mejores oportunidades de estudiar, otros aplican tasas impositivas que dejan las oportunidades educativas fuera del alcance de los alumnos, excepto a los más ricos".

Se estima, afirma el reporte, que en todos los países miembros de la OCDE una de cada seis personas de 25 a 34 años no tiene estudios de bachillerato, mientras la tasa de desempleo entre los jóvenes que no cuentan con este nivel educativo alcanza 17.4 por ciento en promedio, en comparación con "6.9 por ciento de quienes, en el mismo grupo de edad, cuentan con estudios universitarios".

Por lo que respecta a las metas educativas de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) 2030, establecidos este año por la Organización de las Naciones Unidas a fin de dar continuidad a los esfuerzos iniciados desde 2000, la OCDE destaca que menos de 50 por ciento de las 35 naciones asociadas han avanzado de forma sostenida en cinco de las 10 metas, que incluyen garantizar formación básica de calidad a todos los niños y adolescentes, así como el acceso equitativo a las oportunidades educativas, incluyendo la formación universitaria para hombres y mujeres.

Alerta que mientras Australia y Canadá son países con alto desempeño para alcanzar los ODM, a los que se suman los Países Bajos y Bélgica, el resto de las naciones aún enfrentan enormes retos, incluido México, en particular en cuanto a las metas de calidad de los resultados de aprendizaje y competencias de los estudiantes y adultos, que "han demostrado ser las más difíciles de cumplir".

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29 de agosto de 2016

El reino del engaño

Gustavo Esteva 

El reino del engaño

La distancia entre el discurso gubernamental y la realidad es ya tan grande, que es imposible atribuirla a bendita ignorancia. Forma parte de una estrategia perversa que contribuye a formar base social y justificación pública para el despotismo autoritario y violento que se ha instalado entre nosotros.

Se ha pregonado que la "reforma educativa" busca recuperar para el Estado el control de la educación. En este contexto, la palabra "Estado" se refiere al grupo político a cargo de agencias y dineros públicos y con extensiones mafiosas por toda la sociedad. Hace años se le llamaba PRI-gobierno. Ese "Estado" nunca perdió el control de la educación en México.

Ante todo, la Secretaría de Educación ejerce férreo control sobre todos los aspectos importantes del sistema educativo, a todos los niveles. Los dispositivos burocráticos reducen el margen de autonomía y libertad de maestros y alumnos y de cuantos se relacionan con la educación.

El gobierno también ha controlado al SNTE. Desde el diseño corporativo de tiempos de Cárdenas, el gobierno ejerció dominio del sindicato, aunque haya enfrentado periódicas rebeliones. No sólo corrompió a los líderes, sino a la estructura sindical y a los trabajadores. La herencia de plazas no es un invento de la CNTE, como se ha querido hacer creer, sino un diseño del PRI que aplica en diversos sindicatos.

Es cierto que la inmensa fuerza de "la maestra", que por muchos años sirvió fielmente a sus patrones y fue instrumental para fraudes electorales, hizo posible que empezara a actuar con autonomía. Vio los riesgos de la llamada "reforma educativa" y quiso negociar algunos de los aspectos más dañinos para los trabajadores. Meterla en la cárcel cumplió una doble función: anular esa resistencia de Elba Esther Gordillo y mantener a sus cómplices en la dirección del SNTE, de tal manera que fueran instrumento dócil del gobierno para lo que se venía.

Es cierto también que la CNTE ha sido siempre mucho más que una piedra en el zapato. Pero su autonomía y persistente rebelión nunca hicieron al gobierno perder el control de la educación misma. La CNTE lucha contra el control que los maestros padecen cotidianamente, pero no lo ha roto.

Es cinismo insoportable y táctica perversa sostener que la "reforma" busca recuperar el control de la educación. Lo es aún más la hipócrita defensa del sagrado derecho de los niños a la educación, usada ahora para presionar a la CNTE y desprestigiarla.

Si en verdad le preocupara al gobierno el derecho a la educación libre, laica y gratuita, se ocuparía ante todo de hacerlo efectivo, no sólo dando acceso real a la educación a todas las niñas y niños del país, lo mismo que a todas las jóvenas y jóvenes, sino también dotando a las escuelas existentes de condiciones adecuadas para su funcionamiento. No se cumplen esas condiciones. Estamos lejos de la cobertura universal, a todos los niveles y se denuncian continuamente las insoportables limitaciones de un gran número de escuelas, sobre todo en comunidades rurales e indígenas. El remedio que ahora se ofrece tiene tufos privatizadores. Y la escuela pública no es enteramente gratuita: se obliga a los padres a cubrir muchos costos, hasta para reparaciones de las escuelas.

Si se trata de educación libre, el gobierno debería respetar ante todo la libertad de los pueblos indígenas, que siguen denunciando que el sistema educativo busca disolver sus culturas y tradiciones y no las toma en cuenta en diseños, métodos y enfoques. Denuncian, incluso, que entorpece y bloquea innovaciones pedagógicas, realizadas en el seno de la CNTE, para que la formación se ajuste realmente a las variantes culturales.

Mientras se prepara a atacar y llegan 800 policías federales adicionales a Oaxaca, el gobierno se esfuerza en ocultar su abierta intención de desmantelar una organización rebelde que empieza a articular otros descontentos. Y quiere ocultar, sobre todo, que la "reforma educativa" refleja la decisión oficial y del capital de no pagar ya los costos de la educación y la salud, como se hace en otros países, para trasladar a los trabajadores las consecuencias de la crisis global.

En todas partes del mundo la gente se ha estado acostumbrando a que los políticos mientan. Por ello, entre otras cosas, cunde el desencanto con la "democracia formal". Pero hay grados y circunstancias en que la mentira como forma de gobierno no sólo se refiere a la distancia entre promesas de campaña y ejercicio del gobierno o entre lo que se dice y se hace. Se trata de una estrategia de control y manipulación, con claro antecedente en el fascismo de los años 30, que sería irresponsable dejar pasar.

Existen muchas personas que han estado creyéndose el discurso gubernamental y aplauden a los grupos empresariales que exigen la represión de los maestros. Hay ya enfrentamientos en las escuelas, atizados desde arriba. No hace falta ocultar debilidades reales de los maestros o errores de sus estrategias. Basta con hacer evidente la verdad y mostrar los motivos reales de la "reforma", al combatir con firmeza y seriedad esta perversa forma del despotismo que nos agobia.

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18 de agosto de 2016

Morelos en la mira de las derechas

Morelos en la mira de las derechas 

Octavio Rodríguez Araujo 

Morelos en la mira de las derechas

En Morelos las cosas no son lo que parecen. Una cosa es que el gobernador tenga oposición y otra que ésta sea, en todos los casos, siquiera progresista. Me refiero a quienes marcharon en días recientes, sobre todo en Cuernavaca exigiendo su destitución y la desaparición de los otros poderes en la entidad. Hay, desde luego, oposición de izquierda, pero ésta se ha deslindado públicamente, por lo menos en Facebook, de los manifestantes del martes y el miércoles. Estos últimos pertenecen a la derecha y a la ultraderecha, a pesar de que el titular del Poder Ejecutivo estatal habría de ser ubicado en el centro-izquierda, al igual que su partido, el PRD. No pocos de quienes se le oponen se han visto amenazados en sus intereses por las políticas públicas; unos por razones mafioso-empresariales, por ejemplo, los del transporte de quinta que se opone a la modernización del servicio y al cobro de tarifas populares; otros, por su negativa a la tolerancia frente a los derechos de las mujeres al aborto y de los homosexuales al "matrimonio igualitario", y otros más, como Alejandro Vera, porque tiene una gran cola que le pisen y quiere salvarse del escrutinio público y de que se sepa de su autoritarismo y corrupción en la dirección de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM).

Araceli Damián, investigadora de El Colegio de México, ahora diputada y miembro de la Comisión de Vigilancia de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), aseguró que una de las universidades con mayores desvíos reportados por la ASF es la UAEM. Desde hace un par de años se han realizado auditorías a esa institución por la sospecha de que desvió dinero de la Secretaría de Desarrollo Social cuando Rosario Robles era su titular. Incluso se ha hablado de posible lavado de dinero y de favorecer a empresas fantasmas, entre las que ha destacado Esger, Servicios y Construcciones por cientos de millones de pesos. El rector, Alejandro Vera Jiménez, ha declarado que esas imputaciones son falsas, pero se ha negado a que el Congreso estatal audite a su universidad, so pretexto de la autonomía.

El escándalo no puede ocultarse por la autonomía universitaria, pues la presunción de fraude es federal, ya que estuvieron involucradas la Sedesol y el dudoso programa denominado Cruzada Nacional Contra el Hambre. La prensa se ha encargado de dar detalles del desvío de fondos federales (otorgados a la UAEM) hacia empresas privadas, algunas de las cuales incluso carecen de domicilio y de identidad fiscal (véanse, entre otros medios, Proceso.com.mx del 19/2/15, Impacto del 28/3/16, Diario de Morelos del 22/2/16, Diario Noticias Web del 9/2/16 y La Jornada del 18/2/16).

El pasado 15 de agosto se dio cuenta de que el Congreso de Morelos solicitará al gobierno federal que audite a la universidad de ese estado. El presidente de la mesa directiva de los diputados locales, el priísta Francisco Moreno Merino, acompañado de diputados de todos los partidos, salvo del PAN (obviamente), afirmó que el rector Vera ha ejercido, desde que inició su periodo, más de 6 mil 500 millones de pesos de manera irregular e ilegal. También dijo, como publicó Reforma el lunes pasado, que "contamos con evidencias de que el rector convoca mediante amenazas a la comunidad universitaria a marchar el próximo martes 16 [de agosto], donde se planea realizar actos de violencia con grupos de choque con transportistas y personas presuntamente armadas para escalar el conflicto del transporte y la universidad en una crisis político social de graves consecuencias para la sociedad." Y en efecto, este rector junto con el obispo de Cuernavaca (Ramón Castro) y otros grupos de las ultraderechas de Morelos, como el empresario Gerardo Becerra, y Javier Sicilia, es no sólo uno de los organizadores de los movimientos que exigen la desaparición de poderes en el estado, sino su principal dirigente, promotor y vocero secundado, como tenía que ser, por el PAN. Su propuesta alterna, vale mencionarla porque mueve a risa, es un "Gobierno comunitario de reconciliación social", cuando son ellos los que han estado rompiendo con la poca reconciliación social que han dejado los grupos de la delincuencia organizada combatidos sistemáticamente por el gobierno estatal cuyos logros, aunque todavía insatisfactorios, son mayores que en Guerrero, Michoacán o Tamaulipas, por ejemplo. Lo que quiere el rector, como también señala Reforma, "es esconder el grave problema de las finanzas de la institución, dejando como culpables a otras instancias, menos a quien dirige la Universidad". Lo que quieren los católicos de derecha, incluido el rector, que profesa otra religión, es la desaparición de los poderes que se han atrevido a defender el derecho de los homosexuales a contraer matrimonio y que, eventualmente, simpatizarían con la idea de despenalizar el aborto. Todos tienen sus motivos, algunos coincidentes como la homofobia, pero ninguno ha pensado en la crisis que han sembrado en la entidad.

Los unen, como ocurre con frecuencia aquí y en otros países, razones ideológicas, el riesgo de ser todavía más exhibidos ante la opinión pública por sus sucios manejos de recursos públicos, sus intereses económicos que sienten amenazados por soluciones de transporte tipo Morebus y, desde luego, por la sensación de inseguridad en la vida cotidiana de todos los que vivimos en Morelos, en algunos municipios más que en otros.

El problema es que la inseguridad se presenta en casi todas las entidades y no hay para donde hacerse. Pero este es un inconveniente que bien pudiéramos llamar nacional y no sólo estatal. Lo que puedo decir, como habitante de Cuernavaca, es que la inseguridad, que sí existe, se siente menos que hace unos años y que en otros estados, donde en verdad se vive con miedo.

www.rodriguezaraujo.unam.mx

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Por una educación sin excluidos

Por una educación sin excluidos 

Por una educación sin excluidos

Tras una extenuante negociación con representantes de las universidades Nacional Autónoma de México, Pedagógica Nacional, Autónoma del Estado de México y Autónoma Metropolitana, así como de la Secretaría de Educación Pública y el Instituto Politécnico Nacional, el Movimiento de Aspirantes Excluidos de la Educación Superior (MAES) logró ayer varios compromisos de las autoridades, entre ellos reconocer la gravedad de la falta de cobertura de la enseñanza de ese nivel en el país, la admisión de que los exámenes de ingreso no son una solución al problema ni reflejan el grado de preparación de los aspirantes, así como la ratificación del acuerdo con la universidad nacional y el Poli para que ambas instituciones permitan el ingreso diferido a sus aulas de alumnos becados en otra institución que cursen un año de estudios, mantengan un promedio mínimo de 8 y no reprueben ninguna materia.

Por desgracia, la UAM se negó a aceptar una solución similar para los 10 oyentes que han cursado ya un año de estudios en el plantel Xochimilco y que han obtenido calificaciones de excelencia.

Tales acuerdos, aunque saludables, resultan del todo insuficientes para hacer frente a la exclusión sistemática de la educación superior de una vasta población juvenil, fenómeno en el que los exámenes de admisión son sólo una de las fases. Tales pruebas, en efecto, no miden la aptitud de los aspirantes para entrar a los planteles universitarios, sino que son una mera válvula reguladora entre la gran demanda y la escasa oferta de lugares en las aulas.

No obstante, la imposibilidad que enfrentan muchos jóvenes para acceder a la enseñanza superior empieza en la insuficiencia de ingresos que afecta a la mayoría de la población, lo que coloca a buena parte de los egresados del bachillerato, la secundaria y la primaria ante la imperiosa necesidad de contribuir al gasto familiar o procurarse su manutención personal y los deja, en consecuencia, sin tiempo ni energía para dedicarse a los estudios superiores.

Otras dificultades se encuentran en la baja calidad de la enseñanza en los ciclos previos al universitario y algunas más en los procesos de desintegración familiar y social que provocan las carencias materiales y la falta de acción gubernamental.

Quienes logran, pese a todo, superar los obstáculos descritos se encuentran al final del camino con mecanismos de admisión que les cierran las puertas de instituciones universitarias imposibilitadas de ampliar su capacidad por una insuficiencia presupuestal que ya acumula décadas.

Resulta exasperante y desolador que para miles de jóvenes el único camino para hacer efectivo su derecho a la educación sean las movilizaciones y las protestas y que deban afrontar los riesgos de la criminalización, la represión y la descalificación mediática por ese solo hecho. Tal circunstancia es indicativa, por lo demás, de la inoperancia del modelo económico antipopular y excluyente que coloca entre sus últimas prioridades el acceso de las nuevas generaciones a la enseñanza superior y que con ello convierte en letra muerta el derecho a la educación, obstaculiza el desarrollo económico y siembra conflictos sociales en un escenario nacional ya sobrado de ellos.

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16 de agosto de 2016

Rector de la Autónoma de Morelos presenta demanda contra diputados

Rector de la Autónoma de Morelos presenta demanda contra diputados 

Rubicela Morelos Cruz 

Rector de la Autónoma de Morelos presenta demanda contra diputados■ Lo acusan de malos manejos en la institución y de convocar "gente armada" a protestas

Cuernavaca, Mor.

El rector de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM), Alejandro Vera Jiménez, denunció ante la Fiscalía General del Estado al presidente del Congreso estatal, el priísta Francisco Moreno Merino, y a los diputados que integran la junta política y de gobierno por acusarlo públicamente de "mal uso de los recursos de la UAEM" y por decir que convocó a "gente armada" a la movilización que se realizará este martes para demandar la renuncia del gobernador Graco Ramírez.

"Vine a presentar una denuncia de hechos para que se investiguen las imputaciones en mi contra desde el Congreso local, particularmente de los diputados que integran la junta política y la mesa directiva, en un comunicado que leyó el diputado Francisco Moreno Merino. Me parece muy grave que se lancen acusaciones de esta naturaleza", subrayó.

El domingo el Congreso local acordó solicitar a las secretarías federales de Hacienda y Crédito Público, Gobernación y de Educación Pública realizar una auditoría a la gestión de Vera Jiménez.

"Lo he dicho: ellos son la autoridad, y si tienen evidencia clara de que estoy convocando a acciones violentas con gente armada, que me detengan y eviten esta situación, pero que no lancen una campaña intimidatoria en contra de los ciudadanos que en su legítimo derecho quieren manifestarse de manera libre y pacífica", aseguró el rector de la UAEM.

La movilización convocada por más de 100 organizaciones civiles que integran el Frente Amplio Morelense (FAM) para pedir la destitución del gobernador Graco Ramírez, explicó Vera Jiménez, "es únicamente para que la Federación atienda las demandas por inseguridad, ingobernabilidad y violación de los derechos humanos que persisten en Morelos".

Sobre la acusación de mal uso de recursos, Vera Jiménez dijo: "Estamos preparando una respuesta puntual a cada una de estas imputaciones. Parece que el diputado Francisco Moreno no sólo encabeza la auditoría: también juzga".

El también vocero del FAM responsabilizó a los diputados locales y al gobernador Graco Ramírez de la violencia que pudiese ocurrir durante las marchas.

Las movilizaciones comenzarán a las 10 horas de hoy en tres puntos de Cuernavaca para concluir en el zócalo de esta ciudad. Una saldrá de la Paloma de la Paz, otra de la avenida Morelos Sur y la tercera de la avenida Plan de Ayala. En Cuautla y en Jojutla también habrá marchas.

A las 10 horas de ayer, el gobierno del estado convocó a un acto de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario en la residencia oficial, pero después del discurso del mandatario los reporteros fueron sacados.

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14 de agosto de 2016

México no crece, Yucatán sí: 10 por ciento para trabajadores, 90 por ciento para empresarios

1. Como todas las cosas, también los informes y las estadísticas llegan a ser falsos y engañosos. Se ha descubierto en varias ocasiones datos globales incomprobables o difíciles de investigar; el INEGI los deforma con el fin de favorecer al gobierno y al sistema de dominación política. Mientras los trabajadores en México son 115 millones y los que no trabajan (porque explotan y hacen negocios) son cinco millones, se informa que el país ha crecido "en beneficio de todos", en dos o tres por ciento. Sin embargo, con el aumento del combustible, la luz, la canasta básica y estancamiento de los salarios, se demuestra exactamente lo contrario.

2. Se propaga que México está muy bien en su economía porque cada año se venden más coches, los ahorros en los bancos crecen, los viajes al extranjero son más numerosos. ¿Pensará algún tonto que quienes compran más coches, depositan dinero en los bancos y viajan al extranjero son los trabajadores de salario mínimo y sus familias? Nada de eso, la realidad es que México es el país con decenas de millones de gente más pobre y miserable y al otro extremo con decenas de los millonarios más poderosos del mundo. Por ello cuando cada año se informa que Soriana y Wal-Mart obtuvieron ganancias de miles de millones de pesos es una mentada de madre.

3. El que un país crezca sin que la riqueza se distribuya significa que la clase empresarial es más poderosa. México creció de 1954 a 1970 a un ritmo de seis por ciento anual haciendo que se hable en el mundo del "milagro mexicano"; sin embargo fue tan evidente la concentración de la riqueza en unas cuantas manos y el peligro que significaba la gigantesca pobreza para una rebelión que el gobierno de Echeverría Álvarez tuvo que crear su política de "desarrollo compartido". Se había sacrificado al pueblo "para que los ricos tuvieran riquezas para repartir", pero nunca repartieron nada. ¿Puede olvidarse que en aquel sexenio el gobierno tuvo confrontaciones con Televisa y con la burguesía neolonesa?

4. La Presidencia de Echeverría Álvarez (1970-76) ha sido acusada de responsable de la brutal represión del 10 de junio, de la terrible guerra sucia en su sexenio y al mismo Echeverría de ser agente de la CIA; pero por otro lado dio lugar a la llamada "apertura democrática", a un "neocardenismo", al llamado "nacionalismo revolucionario", dar asilo a argentinos, chilenos y guatemaltecos perseguidos y de ser el que mayor inversión destinó en educación. Es un sexenio, como varios, que requieren de un análisis muy profundo; además de ser un régimen "populista" que ha dado mucho a discutir.

5. Publica La Jornada: "La economía de Yucatán creció 3.7 en enero, febrero y marzo de 2016, según el INEGI". Yucatán se colocó en el lugar 11, por encima del crecimiento del país que fue de 2.5 por ciento". Según se ha publicado los yucatecos más poderosos son Madáhaur Cámara, Chapur Zahoul, Casares G. Cantón, Díaz Castellanos, Gamboa Patrón, Cejudo Valencia, Menéndez Losa, Palma Peniche, los Hnos. Ponce Cantón, Mantecón Álvarez y Cervera Ortiz. Estos personajes llevan muchos años ocupando consejos de administración de las más importantes empresas en Yucatán y son cabezas de poderosos grupos económicos que controlan el poder. En Yucatán, como en los demás estados, hay una clase parasitaria muy poderosa.

6. Así que no hay que irse con la finta del crecimiento económico que nada vale mientras no haya distribución de la riqueza. No puede olvidarse que las grandes riquezas en Yucatán comenzaron a acumularse en el siglo XIX con las grandes haciendas maicero/ganaderas y luego con las haciendas henequeneras en manos de unas cuantas familias, haciendas que comenzaron a desaparecer en los años cuarenta del siglo XX y luego el mismo henequén se desplomó por no poder competir en el mercado, por la corrupción institucional y por el surgimiento de la fibra sintética a fines de los sesenta dejando a 80 mil familias sin trabajo e ingreso.

7. Lo que Salvador Alvarado –el que impuso a sangre y fuego la revolución mexicana en Yucatán- bautizó como "casta divina" o clase dominante hace un siglo, es la misma clase que de hacendados se transformaron en herederos de unas 70 cordelerías (Cordemex) que transformaron el henequén en cordeles para exportar a los EEUU. Algunos (entre juego y verdad) le han cambiado el nombre de Casta Divina a "Casta Beduina" por la asociación entre "turcos" (sirio/libaneses) que se han hecho multimillonarios asociándose con millonarios yucatecos. Son esas castas las que se benefician del crecimiento económico sin desarrollo social para la población.


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No hay buenas universidades para servir al pueblo, hay menos y peores al servicio del poder



No hay buenas universidades para servir al pueblo, hay menos y peores al servicio del poder

1. Ayer leí en La jornada Maya: "Crece 3.7 por ciento la economía de Yucatán durante el presente año, mientras el país sólo alcanza el 2.5 por ciento". Hoy leo en Diario de Yucatán: "La UADY está en la élite internacional"; "La UADY entre lo mejor de lo mejor en Latinoamérica"; "La UADY la 4ª. Universidad mejor del país"; "Reconocimiento a profesores locales". Con estos titulares, yo que trabajé 19 años y medio como investigador y profesor (1979/81 y 1985/2002) para la UADY y escribí en 1994 un libro sobre la Universidad, puedo decir que me son extrañas esas noticias. Yo he opinado y siempre he escrito lo contrario: Que México, Yucatán y las universidades están mal para el pueblo, aunque muy bien para la clase dominante (ver mi artículo de ayer)

2. Pero como bien se diría: "Todo depende del cristal con que se mira", de la ideología de quien publica o paga las noticias. Alguien diría: "Quién pompó", que se traduce en quien pagó. La realidad es que la Universidad de Yucatán ha sido muy memorística, muy formal, muy derechista, que participa cero en la política universitaria y local, que no se le conocen investigaciones, que está completamente aislada de la población, que ésta le vale un carajo, que no está enterado de lo que sucede en el mundo. ¿Será por el número de sus titulados y sus doctorados y toda su estructura de pacifismo, sumisión y formalidad? Me imagino a la UADY como un alumno limpio, educado, bien portado, que nunca falta a clases, hace las tareas que le marcan y hasta gana concursos por memoria.

3. Por ello pienso mucho en las universidades y en educación. En la CDMX, en Guerrero, Oaxaca, Michoacán, Veracruz, Sinaloa, Puebla, los estudiantes salen a manifestarse, a protestar, a solidarizarse con las luchas del pueblo y exigen a sus autoridades planes y programas avanzados. Yucatán, por el contrario, ningún alumno o profesor ha salido nunca/jamás a protestar contra la situación de miseria y opresión que se vive en México o por lo menos en Yucatán. De mil manifestaciones una vez hace 10 años, salieron a protestar contra el alza de los precios de los pasajes de autobús y luego a manifestarse en 2007 contra Calderón y Bush en su visita a Yucatán.

4. Con razón muchos dicen: "Si se acaba el mundo me voy para Mérida porque allí no pasa nada" y eso se refleja en su universidad. Realmente las universidades surgieron en el mundo hace poco más de mil años para capacitar a las clases dominantes y consolidar su poder. Desde las universidades de Qarawiyyin de Marruecos del año 859, la Al Azhar de Egipto de 972, de Bolonia, Italia de 1088 y la inglesa de Oxford de 1096, los objetivos no han variado. ¿No se sabe acaso el porcentaje de estudiantes que atienden las universidades y las clases sociales que dominan en ellas? ¿Llegan acaso más del cinco por ciento de los niños que ingresaron a la primaria? Las universidades han sido y son para privilegiados.

5. Aunque la política en educación es la que dirige, la economía determina las condiciones de desarrollo. ¿Alguien cree acaso, o podría demostrar, que el sistema social precapitalista y capitalista no es determinante para que sólo un pequeño sector sea el beneficiado por las universidades o, de otra manera que la enorme mayoría de la población apenas termine la educación primaria y algunos grados de la enseñanza media?. Desde hace 20 años se confirma y se reafirma al probar que en todos las universidades se rechaza hasta un 90 por ciento de los estudiantes que presentan examen de ingreso "por falta de cupo y de presupuesto".

6. Lo que sucede es que se confunde escolaridad con educación. La escolaridad de las universidades es la que está a cargo del Estado y particulares, la que otorga calificaciones, realiza exámenes, entrega títulos, hace profesionistas del sistema y premia a los mejor adaptados. La educación es completamente otra cosa: no necesita grados, calificaciones, títulos, diplomas y se manifiesta objetivamente en el servicio desinteresado, en la solidaridad humana, en la no competencia, en el no individualismo. ¿Existe acaso alguna universidad que promueva valores de solidaridad?

7. El papel fundamental de las universidades es preparar cuadros profesionistas, para hacer funcionar el capitalismo. Mientras mejor ejerzan ese papel de servir a las grandes empresas con esmero y disciplina, mejor universidad será. Por el contrario sin alguna universidad es rebelde, crítica, independiente y promoviendo descontento, pues es una mala universidad. Por ello Yucatán se ha convertido en un territorio pacífico, confiable, libre de protestas y conflictos político/sociales. Por ello también se le pueden otorgar muchos premios por su seguridad y servilismo; aunque prefiero equivocarme cuando los yucatecos me demuestren lo contrario.

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6 de agosto de 2016

Las raíces negras de Veracruz

REPORTAJE

Las raíces negras de Veracruz

Miles de esclavos robados de África llegaron encadenados a Veracruz. Son antepasados invisibles de la nación mexicana. Este es un viaje en busca de sus huellas

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Hay otro México profundo, que no es el México viejo, el del altiplano y el maíz, ni el bronco y violento de tiempos más recientes. Es el de la costa del Caribe, el de la caña y el café, el petróleo y el danzón, y tiene su epicentro en Veracruz, una ciudad cuyo solo nombre evoca un mar de historias. Encrucijada del comercio global en la época colonial, fue punto de entrada de los conquistadores españoles y puerto de llegada de miles de esclavos robados a África. Llegaron encadenados en las sentinas de los barcos negreros para trabajar en los ingenios del azúcar, las haciendas y las minas. Por su condición cautiva, ocupaban una posición social inferior a la del indio y se convirtieron en los antepasados invisibles de la nación mexicana. Pero la historia es terca, la toponimia no miente y los afromexicanos existen.

Repartidos en dispersas y pequeñas comunidades aisladas en varias regiones del país, sobre todo en el Estado de Veracruz y en la Costa Chica de Guerrero, olvidados por la historia oficial y víctimas aún de un racismo inconfesable, su mera presencia actual es una reivindicación de un pasado cultural y social que algunos antropólogos han bautizado como la tercera raíz, junto con la española y la india, del México moderno.

Zósima, una mujer negra de 80 años, está sentada a la sombra de la tarde junto a la puerta de su vivienda, una casa pintada de un rosa mexicano desvaído que contrasta con el verde de las cañas, los limoneros, los mangos y las plantas de piña que la rodean. Lleva viviendo toda la vida en Mata Clara, un pequeño pueblo a una hora en automóvil al este de Veracruz, y da la impresión de que desde hace mucho tiempo a solas consigo misma. No hay demasiado empleo y los jóvenes se marchan, muchos a Estados Unidos. Recuerda que su abuelo vino de la isla de La Martinica, cuando en el siglo XIX se importó mano de obra negra de las Antillas, y reconoce que sigue existiendo racismo. "Somos mexicanos de toda la vida, pero por el color de uno nos tratan peor. A mis nietos, cuando iban a la escuela, les ponían apodos". Su yerno, un hombre fuerte y joven, susurra: "Hay racismo, poco, pero todavía hay. Se nota en las miradas de la gente".

Don Primitivo, de 87 años, vive dos cuadras más abajo. Repantigado como un patriarca en un destartalado sillón, cuenta que trabajaba en un ingenio y que su familia vino de Cuba. Nietos de piel negra de todas las edades juegan en el porche de madera. Su yerno, de inconfundibles rasgos indios, espeta: "Aquí no hay negros". Poco más tarde, a unos cuantos kilómetros, un taxista del vecino municipio de San Miguel querrá dejar las cosas claras: "Aquí lo que hay es pura gente normal".

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Dos mujeres afrodescendentes en Mata Clara. Sobre ellas, retratos familiares. 

Mata Clara está al lado de Yanga, "el primer pueblo libre de América", como dice un cartel a su entrada, por haber sido fundado en 1608 por un grupo de esclavos huidos o cimarrones liderados por el legendario Ñyanga, que, tras varios años de lucha por la libertad, logró que el virrey, el marqués de Cerralvo, legitimase definitivamente el asentamiento con el nombre de San Lorenzo de los Negros o San Lorenzo Cerralvo en 1630.

A partir de las últimas décadas del siglo XVI, los cimarrones se convirtieron en una amenaza para el tráfico de mercancías entre Veracruz y el centro de México, y se lanzaron varias expediciones de castigo contra ellos. Ñyanga y sus seguidores se internaron en territorio poco poblado y, tras años de escaramuzas, llegó la negociación. Nacería así el primer pueblo de negros libres de América con el compromiso de entregar a las autoridades a los esclavos huidos que buscaran protección entre ellos, algo que al parecer jamás cumplieron.

El pueblo, cercano a la villa de Córdoba, fundada en 1618 como una especie de frontera contra los cimarrones, cuenta actualmente con unos 5.000 habitantes, y en una de sus plazas se alza una escultura del coloso Ñyanga empuñando un machete. El padre jesuita Juan Laurencio, quien acompañó a los españoles en sus batidas contra los cimarrones, lo describió así: "Yanga era un negro de cuerpo gentil, Bran de nación [procedente de lo que hoy es Ghana] y de quien se decía que si no lo cautivaran fuera rey en su tierra…".

"Hubiera sido un Martin Luther King en nuestros días", asegura Bob Hayes, uno de tantos gringos viejos –el pionero del rock and roll Bill Haley vivió aquí unos años– asentados en Veracruz. En el café de La Merced, lugar de encuentro de buenos aficionados al béisbol y que él ha convertido en su oficina, Hayes desayuna mientras una banda interpreta el son mandinga. Hayes, un afroamericano de más de 70 años, que dice haber trabajado durante 15 para el primer alcalde negro de Los Ángeles, Tom Bradley (1973-1993), lleva desde el año 2000 viviendo en esta ciudad y ha escrito varios libros sobre Yanga y la esclavitud. Sus opiniones son tajantes, influidas por la lucha por los derechos civiles y contra la segregación racial en Estados Unidos: "México es un país racista. Dicen que no hay discriminación porque niegan que haya negros y los negros creen que son morenos. Están estigmatizados, pero no tienen orgullo".

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Una vista de la localidad de Coyolillo (Veracruz). 

La historiadora Adriana Naveda Chávez-Hita, del Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales de la Universidad Veracruzana y especialista en la población negra de México, explica las verdaderas circunstancias de esta migración forzada y su evolución: "Actualmente solo queda el fenotipo porque son más mexicanos que el mole. Gonzalo Aguirre Beltrán, el padre de la antropología mexicana, calculó que llegaron unos 250.000 esclavos –equivalente al número de españoles asentados en México durante los tres siglos de dominación colonial–, aunque algunos autores modernos elevan esa cifra hasta casi los 400.000 por el contrabando. La mayoría llegó a finales del siglo XVI y principios del XVII, y fueron tan pocos porque la población indígena era muy numerosa". Sin embargo, añade, "en el caso del puerto de Veracruz eran el primer grupo racial por delante de blancos e indios". Muchos vivían extramuros de la ciudad en barrios como el de La Huaca, que aún hoy se conserva, con sus casas de madera pintadas de colores y construidas originalmente, según la leyenda, con los tablones recogidos de los naufragios.

Los esclavos traídos por los mercaderes de carne humana, principalmente portugueses, ingleses y holandeses, desembarcaban en San Juan de Ulúa, un islote a menos de un kilómetro de la costa sobre el que los españoles levantaron en 1535 una formidable fortaleza, desde donde eran distribuidos a toda Nueva España. El fuerte, cuyo tamaño da idea del intenso tráfico comercial de la época virreinal, es parte también de la historia del México independiente. Aquí estuvo preso el presidente Benito Juárez; desde aquí dirigió y aquí fusiló Venustiano Carranza durante la revolución mexicana, y en sus mazmorras penaron un bandido de leyenda, Chucho el Roto, y la mítica mulata de Córdoba, famosa por su belleza y acusada de brujería.

San Juan de Ulúa está actualmente asediado por el crecimiento del puerto de Veracruz, pero no cuesta mucho imaginar el pánico y el dolor de aquellos africanos llevados a tierra extraña para ser vendidos. Un hombre de entre 20 y 50 años valía entre 300 y 400 pesos, dependiendo de su oficio; las mujeres jóvenes, un poco menos; los niños, entre 100 y 150; los bebés, unos 70, y enfermos y ancianos, 25, a precios de 1758, según el registro de una hacienda. Pero no solo los compraban los hacendados. Maestros barberos, boticarios, alcaldes, notarios del Santo Oficio, clérigos, militares, escribanos y viudas también poseían esclavos, incluso se entregaban como dote o se donaban a conventos.

A los descendientes de indio y negra se los denominaba pardos; a los de español y negra, morenos

Su único equipaje era su memoria, y a la aculturación de la esclavitud se sumó un proceso acelerado de mestizaje que enseguida desafió la capacidad racional del burócrata más perfeccionista. Andando el tiempo, a las tres castas originales de españoles, indios y negros se fueron añadiendo las clasificaciones de castizo, mestizo, mulato, zambaigo (hijo de negro e india), mestindio, lobo, coyote, jarocho, cambujo, chino jarocho, chamiso, albarazado, gíbaro, barcino, cuatralbo… hasta llegar a recurrir, en una "evidente muestra de desesperación" del funcionario, como escribe Aguirre Beltrán, a expresiones como las de "torna atrás", "tente en el aire", "ahí te estás" y "no te entiendo" para nombrar a las mezclas que ofrecían mayor complicación.

Esta mezcla de todos contra todos sería una característica de Nueva España, donde la infamia de la esclavitud no tendría nada que ver con la de las plantaciones de las islas del Caribe, Brasil o Estados Unidos. En el magma de la sociedad colonial, la diáspora africana no formó una comunidad uniforme y distintiva. Los afromexicanos fueron una fuerza de trabajo móvil trasladable allí donde la población indígena no existía o había descendido drásticamente. "El impulso hacia la libertad favorecía el mestizaje y para sobrevivir los negros tenían que españolizarse", defiende el historiador mexicano Antonio García de León, quien defiende en su historia de Veracruz, Tierra adentro, mar en fuera, que su integración fue mucho más exitosa que en otros países.

A mediados del siglo XVII, la mayoría de negros y mulatos serían libres, y un siglo más tarde, cuando la esclavitud se desmoronaba por no ser ya rentable, las denominaciones más comunes eran las de pardo –descendiente de indio y negra– y la de moreno para referirse a cualquier mezcla entre español y negra. Un ejemplo de estas generalizaciones, dice la doctora Naveda, fueron las Milicias de Pardos y Morenos Libres, que en diversas ocasiones acudieron a la defensa de Veracruz frente a invasores extranjeros. Esta sociedad abigarrada, pluriétnica y multicultural, que ha dado lugar en Veracruz a una cultura mestiza, jarocha, pervive en la toponimia con decenas de nombres como Mocambo y Mandinga. Cerca del cerro Congo se encuentra Coyolillo, aldea o congregación de "raza afromestiza", como dice un cartelón a su entrada, situado a unos 40 kilómetros de Xalapa, la capital del Estado. A través de una carretera sinuosa y un paisaje feraz con plantaciones de chayote, maíz, frijol, jitomate y tabaco se asciende hasta este pueblo fundado en el siglo XVII por esclavos liberados probablemente de la hacienda San Miguel de Almolonga.

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El escritor y periodista estadounidense Bob Hayes en el café de La Merced en Veracruz. 

Sus habitantes, en su mayoría ancianos y niños –muchos jóvenes se han ido a la capital o se han marchado a Estados Unidos–, solo recuerdan hoy que sus antepasados trabajaban jornadas extenuantes y que recibían castigos corporales. Salvo cuando llegan los días grandes del carnaval, con más de 140 años de historia y al que acuden muchos visitantes africanos, su memoria se ha ido desvaneciendo como las gotas de lluvia.

La independencia y la guerra a partir de 1810, así como la crisis del azúcar de esos años, fueron el último empujón, como dice el historiador Juan Ortiz Escamilla, "para la homogeneización de la sociedad". "Todas las castas votaron en las elecciones del Ayuntamiento de México en noviembre de 1812, y en 1829 un decreto nacional prohibía la esclavitud". Un siglo más tarde, con la llegada de la revolución mexicana y su exaltación de lo indio, la existencia del negro y su contribución a la cultura de este país serían borradas de la historia oficial.

Aún hoy día, su color de piel, como la marca de un desarraigo eterno, le convierte a veces en un intruso al que se confunde con un centroamericano si camina por las calles de la capital, o al que los agentes de migración de Estados Unidos separan en la frontera de la fila de los indocumentados mexicanos por creerle un compatriota.

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